¿Patente de corso para los artistas?

La justicia debe ser igual para todos, eso es obvio, pero cuando se trata de figuras públicas, la condena parece más severa. Es fácil buscar un chivo expiatorio o aplicar una justicia ejemplar (que deja de ser justa en ese momento) hacia artistas, como ocurrió con Lola Flores. Esto parece más una condena destinada a intimidar que a administrar justicia.

Sin entrar en la presunta culpabilidad de estos individuos, me vienen a la mente casos como los de Imanol Arias, Ana Duato, Ramoncín, Miguel Bosé, Rafael Amargo…

¡Dejad en paz a los artistas! Piensen como piensen, merecen la misma presunción de inocencia y respeto. La justicia debe actuar como lo haría con cualquier otro ciudadano, eso es evidente. Pero apaguen ese foco morbo-mediático que busca la ejemplaridad, incluso a expensas de arruinar sus carreras. Sabemos que son presa fácil si se les coloca un micrófono delante, y es comprensible que reaccionen como Fernando Fernán Gómez y nos manden a la mierda.

Ya sean Nacho Cano, Joan Manuel Serrat, Gila, Tip o Coll, juzguen lo que deban juzgar, pero protejan a estos artistas de quienes los usan para obtener rédito político. Ellos están en otra historia, creando para nuestro uso, disfrute y entretenimiento. No los destruyan; al contrario, sean agradecidos y defiendan sus obras. Sin ellos, la vida sería mucho más monótona.

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