Realidad detrás de la afirmación «ayuda a tus defensas» en yogures: ¿mito o realidad?

En la actualidad, muchos productos alimenticios, como ciertos yogures, se promocionan con la afirmación de que «ayudan a tus defensas», insinuando beneficios que podrían no ser tan claros como parecen. Este tipo de mensajes publicitarios han evolucionado significativamente desde su introducción hace casi treinta años, cuando un yogur bebible introdujo el concepto de alimentos funcionales en España.

Inicialmente, se alegaba que estos productos, utilizando un fermento específico llamado Lactobacillus casei, fortalecían el sistema inmunitario, respaldado, según la publicidad, por evidencia científica. Sin embargo, con el tiempo, estos avalados científicos se diluyeron, y la relación directa entre la bacteria y la protección inmunológica se desvaneció.

La legislación actual exige un sustento científico adecuado para cualquier declaración de salud en alimentos, y al no contar con suficientes pruebas, las empresas han dejado de atribuir directamente a Lactobacillus casei la capacidad de reforzar las defensas. En su lugar, algunas marcas optan por añadir vitaminas como B6 y D, cuyos efectos beneficiosos para el sistema inmunitario están bien documentados, permitiéndoles continuar utilizando la afirmación «ayuda a tus defensas».

Es fundamental comprender que el consumo de estos productos no garantiza la prevención de enfermedades como resfriados o gripes. Más bien, la función de las vitaminas es apoyar el funcionamiento normal del sistema inmunitario, siempre y cuando se consuman en cantidades adecuadas. Estas vitaminas se encuentran naturalmente en muchos alimentos de una dieta equilibrada, como huevos, leche y pescado, a menudo a un costo más bajo que los productos específicamente promocionados como fortalecedores de defensas.

Por tanto, aunque los yogures y otros productos similares pueden ser disfrutados como parte de una dieta variada, es esencial ser conscientes de los mensajes publicitarios y asegurarse de que las elecciones alimentarias sean saludables y equilibradas, priorizando aquellos productos que no contengan azúcares añadidos ni edulcorantes.

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