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El valor de tener la razón, ¿por qué nos Empeñamos en ello?

En la sociedad actual, a menudo escuchamos el consejo de que nunca aprenderemos nada si siempre creemos tener la razón en todo. Este consejo se ilustra humorísticamente en aquel chiste que preguntaba uno a otro cómo se mantenía siempre joven, a lo que le decía que gracias a no discutir nunca con nadie. Y cuando le respondía que no sería por eso, respondía que bueno… no será por eso…

Pero, ¿qué significa realmente «tener la razón» y por qué algunas personas parecen obsesionadas con ello?
La «razón» es un término subjetivo, a menudo vinculado a la percepción de que nuestras ideas, opiniones o creencias son correctas. Pero, ¿para qué sirve? En esencia, tener la razón satisface nuestro ego. Nos brinda una sensación de superioridad, confianza y seguridad en nuestras propias convicciones. Sin embargo, a menudo, esta búsqueda de la razón puede ser contraproducente.
En muchos escenarios de la vida, desde la política, las mesas de tertulia, el fútbol… hasta las conversaciones en bares, las personas están dispuestas a pelear para defender su punto de vista y «tener la razón». Esta lucha a menudo desencadena discusiones acaloradas que, en última instancia, no llevan a ningún lado.

Pero, ¿qué ganamos al tener la razón en estos debates? En realidad, muy poco. Al pelear por la razón, perdemos algo mucho más valioso: nuestra paz, nuestra seguridad y nuestra firmeza. La búsqueda de la razón puede convertirse en una fuente constante de conflicto y estrés, dejando a un lado la oportunidad de aprender y crecer.
Una persona segura de sí misma, en paz con su visión del mundo y con lo que es, no se desestabiliza por la razón. En lugar de pelear por imponer sus puntos de vista, se siente cómoda expresando sus opiniones y sentimientos. Reconoce que las diferencias de opinión son inevitables y no amenazan su identidad.
En lugar de obsesionarse con ganar discusiones, podríamos beneficiarnos al abrirnos a la posibilidad de aprender de los demás. Al liberarnos de la necesidad de tener la razón, podemos encontrar una mayor satisfacción en la aceptación, la empatía y la comprensión mutua, lo que enriquece nuestras vidas y nos acerca a la sabiduría verdadera.

Ocurre que cuando por fin te das cuenta de la paz que te otorga no buscar tener la razón, y de repente te encuentras con declaraciones como las de Quim Torra, ex presidente de la Generalitat catalana, planteando que la frontera de Cataluña debería situarse más allá de sus actuales límites y anexionarse la llamada Franja aragonesa, catalanohablante, que comprende varias comarcas de las tres provincias. En estos casos, es cuando te das cuenta de que todo este artículo de reflexión no sirve para nada y te vienen a la cabeza hasta los juzgados para poder insistir en tener la razón a toda costa.

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